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Qué voy a saber yo del amor 

si tengo veinte años 

y la luna todavía metida en

las bragas

ahora arrugadas 

y exhaustas

Bajando mareada por la calle

con el bolso lleno de ansiolíticos 

y pastillas del día después

A diez kilómetros de mi casa

Tan feliz, tan cansada

tan sucia y tan radiante

Porque me he pasado la noche haciendo

lo que se supone que tengo que hacer

con el hombre 

con el que se supone que tengo que hacerlo,

al que tengo que regalarle mis gemidos, tan falsos, 

tan ensayados durante días 

delante del espejo.

Es lo que hacen las niñas felices

gemir y jadear, romperse las rodillas,

sangrar y dejarse arañar

Ser muy tierna, ser muy guarra, 

ser libre y al terminar

Todavía quedar bonita para la foto finish.

Qué voy a saber yo del amor, 

tan sola y tan diminuta,

quizá tanto como Wendy,

quitándose la niñez a golpe de rasgadura de vestido

porque eso es lo que quieren ver todos los niños perdidos

mujeres-ninfa desnudas, 

con ojos de conejo asustado 

y cuerpo de gacela en peligro.

Con el corazón latiendo

debajo de una piel tan fina

que el siguiente bombeo

puede reventarla y manchar las paredes.

No te calles

pero no hables

A nadie le gusta una chica mandona

Mi abuela estaría tan,

pero tan orgullosa de mí…

Qué voy a saber yo del amor, si tengo veinte años y aún creo que lo sé todo

Y salgo a la calle y las señoras,

qué van a saber ellas del amor

murmuran puta

porque huelen la saliva que todavía llevo pegada en la espalda

Puta

Y yo nunca he oído una palabra 

tan bonita

Buenos días, puta

Son 95 céntimos, puta

Su ticket, puta

Próxima parada La Latina, puta

Y miro al conductor del tren a casa,

qué va a saber él del amor

si no tiene veinte años 

y hace tiempo que no deja a nadie 

con la luna todavía metida en las bragas.

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