Al otro lado.

Hay lunes por la mañana
que cierro los ojos al pasar
por todos los espejos.
Para no ver lo que no necesito,
para no creer que estoy debajo
del rostro que me mira tembloroso
y pregunta cosas que no sé
por dónde empezar a contestar.
Para no tener que convencerme,
otra vez,
de que yo soy esa
al otro lado como Alicia.
De que formo un todo
con mi piel y mis huesos
y no estoy dentro,
en algún rincón,
escondida.

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