Oslo

Te quiero como si nada.

Como si fuéramos a vivir un día

o como si fueran trescientos tres años.

Pero no te acostumbres

no hay nada

pero nada

peor que la costumbre.

Se come las mariposas y los demás

bichos

radiactivos

bifocales

hepáticos

diagonales

que vuelan y vuelan y aletean cerca de mi nariz.

No te acostumbres, porque cuando menos te lo esperes

seré veneno

y te querré como si todo.