La palabra de siempre.

He dormido contigo seiscientas nueve noches.

Ya es hora de que te largues.

O al menos cállate. Déjame oír el ruido del filtro de la pecera,
la lluvia, que en verano huele mejor. Las vecinas.
Las conversaciones de mi hermana dormida
la música de mis sueños… Z… z… z…
sus ronquidos, si esa noche duerme conmigo,
los gritos de todos mis pensamientos, que se ordenan en cajitas, por colores, estaciones del año, de metro, tamaños y también alfabéticamente.
El perro que a veces ladra.
El calor, que suena y suena y duele.

Quiero escuchar. Apártate, déjame un sitio en mi cama.
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